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lunes 15 de junio de 2009

¿Emisiones Religiosas?

Las privaciones, en especial, las privaciones sensoriales parecen ser requisito indispensable de la mayoría de las religiones en el mundo.
Y la campeona en este aspecto resulta ser, tomando en cuenta a los cristianos, la Iglesia Católica. La iglesia católica es la denominación cristiana que más prohíbe a sus propios trabajadores, es decir, sacerdotes y monjas, muchos placeres mundanos (esto es, en teoría, porque en la práctica, las cosas son muy diferentes). Entre las privaciones sensoriales más notables está la referida al aspecto sexual: ni sacerdotes ni monjas pueden tener relaciones sexuales ni masturbarse.
Ambas cosas son muy mal vistas por las autoridades católicas. Además, este pensamiento se ve respaldado por uno de los padres de la Iglesia Católica, San Pablo:

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido… Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.”

1 Corintios 7, 1-9.

Hablemos de los sacerdotes, ya que, como bien se sabe, por razones biológicas y evolutivas, los hombres y las mujeres difieren, entre otras cosas, en los apetitos sexuales y en los factores que lo desencadenan. Las mujeres tienen un mayor control sobre su sexualidad y sobre sus apetitos sexuales, además de que necesita de estímulos totalmente diferentes a los del hombre para “entrar en calor”. Por su parte, el hombre es más sensible en cuanto a las cosas que lo estimulan sexualmente. Mientras que la mujer necesita, por lo general, toda una atmósfera de romanticismo y algo de contacto corporal, el hombre se estimula fuertemente de manera visual y no necesariamente requiere de una atmósfera romántica para excitarse. Esta diferencia tiene una perfecta explicación en términos evolutivos, aunque no entraré en más detalles al respecto por ahora.
El hecho de que un sacerdote tenga que mantenerse casto de por vida sin siquiera poder masturbarse para aliviar su, de por sí, insano voto, es un atentado contra su propia fisiología y salud mental. Pero, ¿eso qué importa si se tiene en mente una vida posterior perfecta y eterna?
Lo que me pregunto yo es que, de cumplir todos los sacerdotes sus votos de castidad y de no masturbarse, entonces ¿no deberían utilizar ellos algún implemento o dispositivo desechable que permita contener el semen expulsado de manera natural?
Me explico. Un hombre que tiene relaciones sexuales periódicamente, expulsará una cantidad determinada de semen como producto de dicho contacto sexual. Si el mismo hombre dejara de tener relaciones sexuales, entonces el semen producido tendrá que salir de algún modo tarde o temprano. Si bien es cierto que una parte se reabsorbe de no haber eyaculaciones, también lo es el hecho de que se presentarán las famosas “poluciones nocturnas”.
Ahora, si un hombre hace un voto de castidad, en el que se le está prohibido tener relaciones y masturbarse, entonces es lógico y esperable que estas poluciones se presenten con relativa frecuencia. Sin embargo, no creo que exista ningún dispositivo desechable que sirva de colector de emisiones de semen, como el que mencioné anteriormente. Y digo esto porque sería muy improbable esperar que los sacerdotes estén dispuestos a limpiar cada cierto número de días, sus sábanas y sus ropas de dormir a causa de este inconveniente. ¡Algo se tiene que hacer al respecto!
Lo que sí es más probable, es que, como mínimo, los sacerdotes recurran a la masturbación como medio para aplacar sus, peligrosamente cohibidos, deseos sexuales. Y si la masturbación no es suficiente para tal objetivo, entonces se darán casos (existentes y documentados en todo el planeta) de affairs entre sacerdotes y monjas, sacerdotes y mujeres asistentes a su parroquia, o lo que es peor, los casos de violaciones a menores estarán a la orden del día.
Y es que todo está muy claro: la regla del voto de castidad, impuesta por la Iglesia Católica a todo aquel que quiera pertenecer a ella como servidor permanente, es absolutamente antinatural y peligrosamente insana. No puede resultar nada bueno de tal norma. A este respecto, otras denominaciones cristianas manejan mejor este tema, otorgando libertad a sus pastores (a veces exhortándolos) para que se casen y tengan hijos.
Por esto, no es curioso que las mayores tasas de violaciones y abuso sexual a menores se encuentren en el seno de la Iglesia Católica. Es un lamentable y despreciable subproducto de tal doctrina.
Creo que la moraleja es bastante obvia. Una norma prohibitiva e inhibitoria tan tajante como la anterior, y que esté referida a cuestiones biológicas, no puede ser más que perjudicial y cruel. Ya sea que se prohíba el consumo de alimentos, que se inhiban las aspiraciones materiales normales de una persona, o que se prohíba el correcto goce sexual, constituye un acto irracional que no analiza las consecuencias finales que se derivarán de este tipo de prohibiciones. Las privaciones sensoriales de cualquier tipo, llevadas al extremo, son altamente perjudiciales para la persona que las sufre o, incluso para el entorno de dicha persona. Y una muestra lamentable de esto, son los millones de casos de abuso sexual perpetrado por sacerdotes en todo el mundo y a lo largo de toda la historia del catolicismo.

miércoles 10 de junio de 2009

Los Estrechos Límites de la Vida

¿Qué es la vida? A pesar de que la definición del concepto de vida no está aún bien establecida, en términos generales se podría decir que la vida es la cualidad de una unidad genética organizada para realizar metabolismo, reproducirse y evolucionar.
El ser humano es un animal de costumbres, y como tal, se podría decir que estamos acostumbrados, desde que nacemos, a ver vida a nuestro alrededor; sin embargo, y a pesar de ello, somos usualmente inconscientes de esta peculiar situación.
La vida es un fenómeno raro. Basta con observar el universo que nos rodea para darnos con la sorpresa de que, al menos hasta donde alcanzan nuestros más potentes telescopios y sondas, somos el único planeta existente que alberga seres vivos. Indudablemente, esta observación nos lleva a “elevar nuestras consciencias” y analizar la situación de manera más panorámica.
El ser humano es, de por sí, autoconsciente; esto es, consciente de su existencia, de las consecuencias de sus acciones, consciente del pasado, el presente y el futuro, entre otras cosas. Y como tal, es justo y necesario que seamos conscientes también de todas las condiciones (algunas muy improbables) para que esta extraña y estadísticamente anormal cualidad llamada vida pueda ocurrir.
Tengamos en cuenta, por mencionar algunas de estas condiciones especiales, la temperatura, presión, y concentración de gases atmosféricos.
La temperatura promedio en la superficie de los planetas más cercanos a la Tierra, es decir, Venus y Marte, es de unos 480 y -53ºC, respectivamente, mientras que las presiones se encuentran en el orden de las 90 atm en el caso de Venus y alrededor de 4.58 torr (0.006 atm) en el caso de Marte. Ahora comparemos estos valores con la temperatura y presión mucho más moderadas de la Tierra: unos 15ºC y 1 atm. Esto nos hace ver que la Tierra está situada en una posición estratégica dentro del sistema solar. De todos modos habría que tener en cuenta el hecho de que esta particular situación está influida, en parte, por los mismos seres vivos. Sin embargo, en réplica a lo que muchos podrían argumentar, estas características únicas de la Tierra no se deben a una inteligencia superior, sino que, de todos los planetas del sistema solar, el más apto para que se originara vida (por muchas razones) fue, precisamente, el planeta Tierra. Todo es cuestión de perspectiva, ya que es natural ver las cosas desde el momento preciso en el cual estamos situados y pensar que toda la evolución ha estado dirigida hacia el ser humano; aunque, por el contrario, lo que deberíamos hacer es, más bien, ampliar nuestro panorama y analizar el proceso evolutivo paso a paso, desde el comienzo. Pretender hacerlo al revés sería como querer resolver un problema matemático partiendo desde la respuesta: de haber un error, este sería imperceptible, ya que estaríamos condicionados psicológicamente a concentrarnos en el fin y no en el proceso.
Ahora volvamos al tema central del artículo.
La concentración de gases importantes como el dióxido de carbono y el oxígeno en las atmósferas de Venus y Marte es de 98% y menos de 0.1%, y 95% y 0.13%, respectivamente. En la Tierra, en cambio, existe un 0.03% de dióxido de carbono atmosférico y un 21% de oxígeno, siendo el nitrógeno el mayor constituyente de la atmósfera (78%). Este nitrógeno proviene en gran parte de los procesos biológicos ocurridos en nuestro planeta.
Las razones por las cuales esto es así (excluyendo de momento a la acción biogénica sobre la composición atmosférica) son múltiples. Por ejemplo, la posición relativa de la Tierra con respecto al Sol hace que la energía radiante que llega a la superficie terrestre sea óptima para el desarrollo de vida (alrededor de 1368 watts/m2). También es importante el porcentaje de dióxido de carbono atmosférico, que permite un ligero efecto invernadero, suficiente como para mantener una temperatura promedio de 15ºC óptima para el desarrollo de vida (de ser menor esta concentración, la temperatura promedio sería de -20ºC). Si el porcentaje de dióxido de carbono fuera mayor, el efecto invernadero se incrementaría hasta elevar la temperatura notablemente, haciendo imposible el desarrollo de cualquier ser vivo (como es el caso de Venus).
Además de esto, las condiciones de presión y temperatura de la Tierra son cruciales para que puedan existir compuestos esenciales para la vida, como el agua y el dióxido de carbono, en sus estados precisos.
Para entender mejor esto, es necesario analizar brevemente los diagramas de fases de estos compuestos. Un diagrama de fases es aquel en el que se resumen las condiciones en las que existen equilibrios entre los diferentes estados de la materia para un compuesto particular.

De arriba a abajo: diagramas de fases del agua, dióxido de carbono y oxígeno, respectivamente.






En el gráfico del agua podemos apreciar que por debajo de 4.58 torr (=mmHg), el agua no puede existir en estado líquido. La presión en Marte es cercana a este valor de 4.58 torr (0.006 atm), por lo que encontrar agua líquida en Marte debe ser una tarea muy difícil. Lo mismo podemos decir de la temperatura, ya que por debajo de 4.58 torr y 0.0098 ºC, el agua se encontrará únicamente en estado sólido, es decir, en forma de hielo. Recordemos que, la temperatura media marciana aproximada es de -53ºC. De hecho, en Marte existe agua precisamente en estado sólido. En el caso de Venus, el agua estará destinada a existir únicamente en estado gaseoso, sin posibilidad de pasar a los otros dos estados. Como conclusión preliminar queda evidenciado que el agua líquida, necesaria para el metabolismo de cualquier ser vivo, se encuentra exclusivamente en la Tierra.
Ahora, veamos el gráfico del dióxido de carbono. En Marte existirá únicamente en estado gaseoso, al igual que en la Tierra, pero en Venus el dióxido de carbono se encontrará exclusivamente en su estado de fluido supercrítico, un estado especial de la materia con características intermedias entre un líquido y un gas. Con respecto al dióxido de carbono entonces, en la Tierra y en Marte se encuentra en estado gaseoso, que es la forma en la que los organismos vivos lo utilizan para sus metabolismos.
Y por último analicemos el gráfico del oxígeno. En Marte, se puede encontrar únicamente en estado gaseoso, mientras que en Venus en forma de fluido supercrítico. Conclusión: en Marte y en la Tierra, el oxígeno se puede encontrar como gas, que es la forma metabolizable en los seres vivos, mientras que en Venus no.
De esta forma, podemos obtener una matriz en la que podemos apreciar mejor estas características.



Como podemos apreciar, Las condiciones idóneas para que exista vida se encuentran únicamente en la Tierra. Marte presenta características interesantes, como el hecho de poseer condiciones para que el dióxido de carbono y el oxígeno existan en estado gaseoso, al igual que en la Tierra. Sin embargo, el problema de Marte es con el agua.
De todo lo anterior, se puede decir que los primeros seres vivos encontraron algunas condiciones favorables para su supervivencia en la Tierra, y a partir de ahí se empezó a dar un proceso de retroalimentación en dos vías, en el que tanto las condiciones climáticas y la existencia de los seres vivos son interdependientes. Este proceso persiste hasta la actualidad y persistirá mientras exista vida en la Tierra.
Finalmente, tengo que decir que este breve análisis de las condiciones fisicoquímicas necesarias para la vida, nos muestra que somos prácticamente una improbabilidad en el mundo natural. Sin embargo, aquí estamos, analizando nuestra improbable y maravillosa existencia, así como la de los demás seres con los que compartimos nuestro hogar: la Tierra.

PD: los gráficos han sido obtenidos de la web, sin embargo, la tabla es de autoría personal.

domingo 31 de mayo de 2009

Me Retracto: ¡Jesucristo regresó!

Si dentro del ámbito religioso existen personas y acciones increíblemente descaradas, pues todas ellas quedarán empequeñecidas por el caso que comentaré a continuación.
Hace unos cuantos de días mi padre me mostró un pequeño papel que le habían entregado cuando iba por la calle. Se trataba nada más y nada menos que de un pequeño, sorprendente e indignante volante religioso, en el que se leía lo siguiente:


Después de leerlo rápidamente, lo primero que me causó fue mucha risa, y al mismo tiempo me dije a mi mismo que el “Mesías” José Luis de Jesús Miranda es una de dos cosas: un loco fanático que cree sinceramente que él es Jesús y que ha sido enviado por Dios para completar el famoso plan divino, o un total inescrupuloso, movido únicamente por su afán de lucro que lo hace hacer y decir algo que él mismo no se cree pero que, al fin y al cabo, importa menos que la popularidad y el beneficio económico que obtiene al aprovecharse de la gente que sí cree firmemente en él y que es vilmente utilizada para una serie de fines funestos.
Es decir, “Jesucristo II”, podría ser un demente que se cree el Mesías reencarnado en persona. Pero si el solo hecho de creerse Jesucristo reencarnado ya es símbolo de demencia, pues la cuestión se agrava cuando vemos que el mundo sigue tan igual (o peor) que lo que era antes que él nazca. Entonces, ¿dónde quedarían esas alegaciones de que el pecado fue quitado, el diablo destruido, y la iglesia está perfecta para siempre? Primeramente, “Jesucristo II” habla del pecado como si fuera una cosa tangible y como si tuviera vida propia; también habla del diablo como un ente real (y que resulta que no es más real que Dios o Papá Noel); y lo más sorprendente es que se refiere a una “iglesia perfecta”. ¿¿¿En qué mundo vive nuestro “Jesucristo II”???
Algo que particularmente me llama la atención de esta propaganda es que enumera unas cuantas citas bíblicas como argumento y evidencia de sus alegatos. Habría que analizar primero la fiabilidad e inerrancia de la Biblia, las cuales están, obviamente, siempre ausentes.
La segunda posibilidad es que este sujeto sea un descarado aprovechador, que es la posibilidad por la que me inclino más. Si existe un ámbito social que ofrezca – de manera constante – nichos vacíos por explotar, ese es el ámbito religioso. Y con tanto espacio por explotar, es obvio que existen también miles de personas dispuestas a aprovechar, a cualquier precio, los beneficios que se pueden obtener de tales “oportunidades” sociales. Entre estos personajes ávidos por obtener el mayor beneficio con la menor inversión, sin importar cómo se logre esto, está nuestro Mesías “Jesucristo II”.
Con solo alegar algunas cosas fuera de lo común y tomar a la Biblia como evidencia y apoyo de lo que se dice, se pueden hacer millones. Dinero contante y sonante en poco tiempo y con poca inversión intelectual y económica. De esta forma el dinero viene sólo, porque las personas caen en la trampa.
Lo que hace este personaje es simplemente aprovechar la tendencia natural de las personas hacia la credulidad y hacia el fanatismo y canalizarla de forma tal que el gran beneficiado sea él. Por supuesto, él sabe que lo que dice es falso, pero también sabe que manteniendo esa mentira y utilizando algunos versículos bíblicos a su favor, obtendrá y mantendrá la lealtad de algunos cientos o miles de fieles, los cuales aportarán grandes sumas de dinero a su iglesia, o lo que vendría a ser lo mismo, a su bolsillo. Y, para remate, los alegatos/evidencias que aparecen en el volante y que hacen referencia a citas bíblicas, están groseramente exagerados y sacados de contexto (consecuencia de la virtud infinita que la Biblia siempre ha poseído: ser “descontextualizable” y extremadamente ambigua).
Pero al margen de la desfachatez de “Jesucristo II”, hay que ver que si personajes como él tienen éxito, es porque existen millones de personas en el mundo que están prestas a creer a ciegas, sin evidencias, y a pesar de las evidencias, cualquier cosa que se les diga, sobretodo si tienen en frente gente que sepa cómo manejarlos emocionalmente.
Líderes hay muchos, pero, lamentablemente un gran porcentaje de ellos aprovechan sus cualidades de manera funesta, inescrupulosa y centrada en la fórmula “hacer cualquier cosa, aún a costa de otros, con tal de beneficiarme”.
Por todo esto, me gustaría gritarle una sola palabra a “Jesucristo II” y a otros como él: ¡ESTAFADOR!

martes 12 de mayo de 2009

Un Todopoderoso No Tan Poderoso.

Es un argumento bastante común de los fundamentalistas religiosos el hecho de mencionar dos cosas puntuales para sostener que Satanás obra en contra de Dios mediante los actos humanos: lo malo que sucede en el mundo (de origen antropogénico) y el surgimiento de nuevos descubrimientos científicos y reflexiones filosóficas que contradicen al núcleo mismo de los dogmas religiosos – debido al carácter inherentemente antinatural de estos últimos.
Ante cualquier suceso nefasto ocurrido en el planeta, inmediata y obviamente se culpa y critica al autor de tal acción; hasta aquí la indignación tiene una justificación racional. Sin embargo son muchos los que dirán cosas como:

Esa persona está poseída

o

Satanás ha obrado a través de él para sus fines oscuros”.

La segunda situación a la que muchos fundamentalistas atribuyen la intervención de Satanás, es cuando se habla de algún tema científico o filosófico que va en contra de algún precepto religioso – siendo estos últimos usualmente diseñados para ser perpetuamente inmutables. Ejemplos de temas “polémicos” como estos son: el debate evolución-creacionismo, la comparación de la historia y la arqueología vs las historias bíblicas, el debate de la existencia de Dios, la homosexualidad, el origen de la vida y del universo, etc. Una vez más, muchos fundamentalistas religiosos dirán al respecto algo como:

Satanás obra en la mente del ser humano y lo aleja de Dios, mediante ideas alocadas, paganas y rebeldes, aún sin que el propio hombre se de cuenta de que está siendo manipulado y puesto en contra de su Creador”.

Sin embargo, estas argumentaciones están llenas de situaciones ilógicas e inconsistentes entre sí. Primero habría que plantearse el hecho de que todas las religiones y religiosos dan por sentado que Dios es infinitamente bueno y todopoderoso. Aún así, estos supuestos atributos de Dios se contradicen profundamente con la suposición implícita de la existencia de Satanás.
Si Satanás existiera, sería evidencia per se de una de dos posibilidades: O Dios no es todopoderoso por verse impedido de controlarlo o eliminarlo, o Dios es malvado por permitir libremente que un ser malvado manipule y dañe a sus hijos preferidos. Y eso sin contar con que Dios es considerado como un ser omnisciente, lo que llevaría a pensar que él ya sabía de antemano (aún antes de crear el Universo) todo lo que iba a suceder, incluida la famosa rebelión de Satanás contra él y su también famosa labor anti-Dios.
Ante estas dos posibilidades, me inclino a pensar que ninguna persona que practique alguna religión monoteísta deseará adorar a un dios malvado, sino todo lo contrario, a uno bueno. Por lo tanto, la única opción que quedaría para escoger sería la de un dios con poderes limitados.
Aunque viéndolo bien, un dios con poderes limitados no es un dios; al menos no el dios del monoteísmo. Entonces, a menos que los religiosos monoteístas quieran convertirse al politeísmo al estilo hindú o griego antiguo (en los que el poder de cada dios se ve limitado por los poderes de los otros dioses), debo concluir que ellos adoran a un dios con poderes limitados; un dios imperfecto.
En resumen, adoran a un ser que, para existir, debería cumplir una serie de requisitos que no encajan entre sí. Ese dios conformado por ideas y atributos que colisionan internamente en su lógica, es el dios del monoteísmo: aquel todopoderoso no tan poderoso.

jueves 7 de mayo de 2009

Si Dios Nos Hubiera Creado...

Mucha gente habla del mundo como si fuera “Creación de Dios”, es decir, como si todo lo que existe en el Universo no fuera el resultado de procesos naturales (como evidencia el conocimiento científico), sino un gran milagro cósmico: la creación a partir de la nada de todo lo que conocemos – o por lo menos, todo lo que conocemos desde hace 6 u 8 mil años – por parte de Dios.
Sin embargo, hay muchos datos provenientes de la naturaleza misma que nos cuentan una historia muy diferente a la de cualquier suceso de creación espontánea: que nuestro universo y la vida contenida en él se ven sometidos a procesos evolutivos continuos e incesantes. Nada demuestra la intervención de Dios en ningún momento de la historia del Universo, e incluso hay muchísimas cosas y características de los seres vivos y del mundo físico que demuestran la ausencia de tal ente Creador, todopoderoso y omnisciente.
Pero, ¿y si Dios nos hubiera creado? ¿Cómo explicaríamos los numerosos sucesos naturales si asumimos que un ente divino todopoderoso y omnisciente fue el autor de la totalidad del Universo? La respuesta a esto es que la mayoría de eventos y procesos naturales serían absurdos y no tendrían razón de ser si Dios existiera; sólo constituirían caprichos o errores (¿?) de Dios.
A continuación, circunscribiré el análisis a nuestro planeta y analizaré brevemente algunos de estos sucesos naturales:

· Desastres naturales: En nuestro planeta, la Tierra, existen desastres naturales a diario; todos ellos provocados ya sea por algún desbalance en los equilibrios hacia los que tiende la naturaleza, o como producto de la dinámica que caracteriza a los procesos geológicos, meteorológicos y climatológicos, e incluso biológicos. Así, tenemos que existen inundaciones, terremotos devastadores, incendios forestales, etc. Si Dios existiera y hubiera creado todo lo que hay en la Tierra, ¿acaso no sería de esperar que, dada su omnisciencia, haya previsto que estos desastres iban a darse de manera tan continua? ¿no hubiera pensado Dios que, de existir estos desastres naturales, las probabilidades de que un ser vivo cualquiera muera serían mucho más grandes de lo que serían de no existir tales desastres? Si Dios hubiera creado el Universo – y por consiguiente, la Tierra – podría haber tenido algún mecanismo para que estos procesos no sucedan nunca, ya que se supone que nada es imposible para un ser como él; a menos, claro está, que el evento de creación se le atribuya a un Dios malvado y caprichoso, en otras palabras, el equivalente a un titiritero o un cirquero despiadado.

· Necesidad de Alimentarse: Todo ser vivo necesita ingresar en su cuerpo algún tipo de sustancia(s) particular(es) que le permitirá(n) generar compuestos y nutrientes necesarios para la realización de las rutas metabólicas que caracterizan a su metabolismo. Existen diferentes tipos de generación de alimentos y nutrientes: está la fotosíntesis en plantas y algas, las cuales necesitan solo algunos elementos esenciales y simples para la construcción de moléculas más complejas, y como parte importante de la mayoría de seres vivos, está la alimentación depredadora, que consiste en ingerir algún tipo de ser viviente para así poder transformarlo en moléculas más pequeñas y asimilables por las rutas metabólicas del depredador. Ahora, la pregunta de rigor: si Dios hubiera creado ¿acaso no hubiera pensado que el hecho de crear organismos que necesiten comerse a otros hubiera generado una situación indeseable teniendo en cuenta que en un inicio su plan era, presumiblemente, absolutamente perfecto, estratégicamente planificado e infinitamente bueno?

· Parásitos: Todas las especies vivientes poseen algún tipo de parásito, ya sean virus, bacterias, hongos, e incluso plantas y animales. Así, muchas bacterias y hongos se ven parasitados o infectados por numerosos tipos de virus; y en el caso de plantas y animales, sus parásitos pueden ser tanto virus, bacterias, hongos, y hasta ciertas especies de plantas y animales. Con esto vemos que existen parásitos pertenecientes a los cinco reinos de la vida. Un parásito no es otra cosa más que un organismo que vive a expensas de otro, perjudicándolo ya sea a corto o largo plazo. En el caso de los humanos, existen parásitos atroces que los atacan, como muchos tipos de virus y bacterias que causan serios desordenes inmunitarios, neurológicos e histológicos, hongos que causan lesiones severas a la piel, insectos que pueden perjudicar gravemente a una persona, causándole incluso la muerte, etc. Si Dios hubiera creado a todos los seres vivos y, por consiguiente, a los seres humanos, ¿no habría pensado en todo esto?

· Caries: Las caries son causadas por bacterias que utilizan los restos de alimento como sustrato para obtener sus nutrientes. Estas bacterias secretan sustancias potentes que destruyen las capas superficiales de los dientes. Esta asociación entre las bacterias generadoras de caries y el ser humano, se ha ido arraigando en el tiempo mediante el proceso conocido como coevolución. Cualquier relación interespecífica es mediada por la coevolución, en la cual una de las especies forma parte del entorno que determina cambios y adaptaciones en la otra. Evidentemente, las caries no aportan nada positivo a un organismo, por lo que esta y todas las relaciones de parasitismo, como ya hemos visto, son incongruentes con la idea de un Dios creador infinitamente bondadoso y omnisciente. Una vez más surge la pregunta ¿si Dios nos hubiera creado, no habría pensado en esto?

· Malestares y deficiencias físicas en el humano: Todos sabemos que el dolor que sienten las mujeres cuando dan a luz es muy grande. Este dolor es producto de la disposición y el tamaño de los huesos de la región cervical y pélvica de la mujer, los cuales han adquirido tal conformación a medida que el ser humano fue adquiriendo la condición del bipedismo. Como cualquier “mejora” o adaptación evolutiva, ella supuso una serie de ventajas adaptativas, pero como subproductos, también supuso una serie de desventajas manifestadas en dolor e ineficacia relativa (con respecto a otros animales) de muchas otras funciones. Otros males producto de los cambios morfológicos debidos al proceso evolutivo son, por ejemplo: reumatismo (debido a la postura bípeda); fuerza muscular y velocidad de carrera deficientes (debido a la alta tasa de encefalización y desarrollo cerebral, lo cual dirige gran parte de la energía disponible hacia el cerebro); oído, tacto, gusto, vista y olfato muy por debajo de los niveles encontrados en otras especies afines (debido también a la redirección de la energía hacia los procesos que se dan en el cerebro). Evidentemente, todo esto es perfectamente explicable y entendible bajo una perspectiva evolutiva; sin embargo, ¿si Dios nos hubiera creado, habría querido que la cumbre de su creación posea todos estos males y desventajas?

· Complejidad biológica: Toda la compleja y extensa red de interrelaciones bioquímicas y fisiológicas existentes en todos los organismos vivientes, son evidencia de la relación de parentesco – en diferentes grados – entre todos los seres vivos. Nuevamente, bajo una perspectiva evolutiva, todo esto es perfectamente explicable y tiene mucho sentido; sin embargo, si Dios nos hubiera creado, toda esta compleja red no tendría sentido alguno, ya que, ¿por qué razón haría un Dios creador a todas sus criaturas con una falsa evidencia de parentesco gradual (tanto morfológica como genéticamente)? ¿Acaso se asume que a esta entidad creadora le gusta plantar evidencia falsa para que sus hijos, los humanos, tengan muchísima evidencia del proceso evolutivo y que a la par carezcan de evidencia de la existencia del mismo ser que les dio vida? En resumen, si Dios nos hubiera creado, y si Dios existiese, podríamos catalogarlo como un ente que conspira contra sí mismo.

Muchas personas argumentarán que todo lo mencionado anteriormente tiene su explicación en que, algún tiempo después de la creación, el ser humano instauró el pecado, causando la degeneración y aparición de todos estos males, por lo que todo sería culpa del pecado del humano y no del bondadoso Dios. Sin embargo, surge una pregunta más a este intento fallido de tapar el Sol con un solo dedo: ¿Acaso Dios no sabía ya de antemano TODO lo que iba a suceder, incluyendo que el humano iba a pecar y todas las demás cosas que argumentan los religiosos creacionistas? ¿O es que deberíamos asumir que Dios sí lo sabía pero simplemente no le importó en lo más mínimo?
Después de contemplar estos y otros muchos más casos en la naturaleza, queda evidenciado que la popular frase – usada como argumento por muchos religiosos y creacionistas – “la naturaleza misma es evidencia de la existencia de Dios” debería ser cambiada a “la naturaleza misma es evidencia de la inexistencia de Dios”.

lunes 27 de abril de 2009

Encuentro de Dos Realidades: Retroalimentación en el Proceso de la Fe Cristiana.

Hace ya varios meses encontré un post en el blog Soy Dios y Tengo un Blog: http://soydiosytengounblog.blogspot.com/2008/12/la-opulencia-y-el-hambre-de-fe.html, en el que encontré este interesante diagrama:


En este artículo me voy a permitir hacer algunos comentarios acerca del mismo, aún después de algunos meses desde que dicho post se publicó, debido a que, del diagrama se desprenden muchas cosas.
Creo que es necesario aclarar que el diagrama se refiere exclusivamente a la fe cristiana, aunque podría extrapolarse a alguna otra religión, o al menos, a algún grupo religioso perteneciente a otra religión.
Primeramente, existen dos realidades marcadas en toda sociedad humana: la realidad de los ricos y los poderosos, y la realidad de los pobres. Es evidente que hay muchos estados intermedios, pero para los fines del análisis, podríamos considerar solo estos dos grandes grupos.
Según mi parecer, la parte más importante de este gráfico la constituye el ciclo de la Fe del hambriento; sería justo pensar que para los más pobres y los que viven rodeados de miseria, incultura, violencia, discriminación, etc., es necesaria algún tipo de esperanza a la cual aferrarse para algún día poder salir, como por arte de magia, de esas cosas negativas que los aquejan.
En primera instancia, podría parecer que es lo mejor y lo más justo que estas personas piensen de esta forma, porque, ¿cómo se podría lidiar con tantos aspectos negativos sin algún elemento superior que prometa algún tipo de vida mejor en el futuro? Sin embargo, la pregunta que yo me hago es: ¿acaso no es mejor construir las esperanzas en cosas concretas y en el desarrollo de cualidades personales, que hacerlo en algo etéreo como lo es cualquier entidad divina? Y es esto mismo lo que se ve reflejado en el ciclo mostrado en el diagrama que lleva de la pobreza a la ignorancia y, por último, a la fe del hambriento (y viceversa).
Tal parece que hay una tendencia natural a recurrir a lo más fácil, que es en este caso, delegar nuestra propia responsabilidad a algún agente externo a nosotros, en lugar de ser uno mismo el que asuma dicha responsabilidad por completo.
Y he dicho que, según mi parecer, la parte más importante del gráfico es la del ciclo de la Fe del hambriento, debido a que sirve de base – y de excusa – para que los más ricos y los más poderosos, puedan aprovechar dicha situación para su propio beneficio. Y es que no podría ser de otra forma, sino véase la situación de la política a nivel de Latinoamérica, por ejemplo. Los políticos (mal llamados así) utilizan algunos ingredientes a su favor: la ignorancia de la gente, el fanatismo político, la demagogia, entre otros, para manejar con éxito a las masas de gente. Esta situación se agrava mientras la gente sea más ignorante y, por lo tanto, más crédula.
Entonces, después de esto, vemos que es necesario que el líder político se identifique con la masa, adquiriendo una fe en común. Esta fe puede ser honesta (es decir, que el líder puede creer sinceramente en ella) o, en muchas ocasiones, deshonesta.
Ya lo había dicho Napoleón cuando gobernaba:

“¿Cómo se puede tener orden en un estado sin religión? la religión es un formidable medio para tener quieta a la gente.”

Por supuesto, esto funciona a la perfección en una nación ignorante, manipulable, acrítica (o pobremente crítica), y crédula. Obviamente estos atributos van de la mano con una poca cultura. Dicho de otro modo, la cultura y el conocimiento son inversamente proporcionales a la credulidad y a lo manipulable que es una persona, o una nación.
Después de todo esto, vemos que en el proceso en cuestión existe una retroalimentación constante, ya que una esfera no puede existir sin la otra. Creo que este es uno de los principales motivos por los cuales la ignorancia predomina en muchas partes del planeta: con gente más culta y más crítica de sus autoridades, el robo impune, la corrupción, y los beneficios personales a cualquier costo, se harían virtualmente nulos. Y esto, por lamentables motivos obvios, no le conviene a la mayoría de líderes políticos que buscan solo su beneficio a corto plazo.

sábado 18 de abril de 2009

Una Gran Diferencia: Cuestionar Todo vs Refutar Todo.

¿Qué es lo que significa realmente ser un escéptico? Muchas veces se asocia fuertemente, e incluso se considera equivalente, el hecho de regirse en la vida por el escepticismo – es decir cuestionar cada información o situación a la que nos expongamos o de la que nos enteremos por cualquier medio – y la obstinada e irracional actitud de refutar absolutamente toda situación planteada, o al menos hacerlo casi siempre sin un examen adecuado que permita probar una determinada proposición como cierta o como falsa.
Un crédulo extremo es tan igual como un incrédulo extremo: ambos actúan irracionalmente y en ambas situaciones se evidencia notoriamente la falta de al menos una somera evaluación de la situación.
Veamos las diferencias y consecuencias de comportarse como un crédulo extremo, un incrédulo extremo y un escéptico genuino.
Un crédulo extremo se ve en el caso de aceptar todo o casi todo lo que escuche, lea o perciba de algún modo. Al actuar de esta manera, aceptará ideas ciertamente verdaderas (representativas de la realidad objetiva), pero también estará aceptando muchas ideas erróneas (no representativas de la realidad objetiva). Esta situación es consecuencia de que el examen crítico requerido para evaluar correctamente cualquier situación se encuentra ausente en tal individuo.
Por su parte, un incrédulo extremo se encuentra en la situación de rechazar todo o casi todo lo que se le presente como información. Las consecuencias obvias de este tipo de comportamiento son igual de peligrosas que en el caso del crédulo extremo, ya que este individuo rechazara tanto ideas correctas (representativas de la realidad objetiva) como erróneas (no representativas de la realidad objetiva).
Y por último, un escéptico genuino (por llamarlo de alguna forma), será aquel que evalué adecuadamente las situaciones a las que se ve sometido, obteniendo así la “recompensa” de aceptar la mayor parte de proposiciones representativas de la realidad objetiva y rechazar las mayor parte de proposiciones no representativas de la realidad objetiva. Así, un individuo que se acerque más a nuestro escéptico genuino, tendrá más oportunidades de conocer mejor el mundo que nos rodea y a la vez contará con una gran ventaja sobre las personas que se acerquen más a uno de los extremos, ya que contará con una proporción mucho mayor de proposiciones verdaderas, representativas de la realidad objetiva, es decir, del mundo natural.
Así, nos encontramos con que el hecho de cuestionarse todo – comportarse como un escéptico genuino – es totalmente diferente a refutar todo, que es más propio de un incrédulo extremo. Sin embargo, muchas personas confunden al incrédulo extremo con el escéptico genuino.
Ciertamente, a primera impresión, un escéptico genuino podría parecer un incrédulo extremo, ya que se encontrará en la situación, un tanto incómoda, de rechazar una gran parte de las muchas proposiciones populares que existen y que se aceptan consensuadamente en una sociedad cualquiera. Y es que esto es de esperarse desde el momento en que nos percatamos de que vivimos en sociedades construidas en base a elementos culturales muy diversos, y no siempre basados en hechos científicos (por no decir nunca). En lugar de ello, predominan los mitos populares y las tradiciones centenarias. Esta importante problemática de toda sociedad, varía de una a otra notablemente, habiendo, por un lado, sociedades plagadas de elementos místicos que corresponden poco a la naturaleza, y por otro, sociedades que han logrado despojarse de gran parte de estos elementos y en las que predomina más el pensamiento científico basado en hechos observables y/o medibles.
Con todo lo planteado, me atrevo a decir que una sociedad con una proporción mayor de escépticos genuinos, los cuales posean mayores niveles de pensamiento crítico y despojamiento de prejuicios, será una sociedad con mayores posibilidades de prosperar en todos los niveles humanos. Una sociedad así sería, seguramente, una sociedad más justa y con menos problemas sociales que las demás, una sociedad en la que regiría la tolerancia sobre la intolerancia, la intelectualidad sobre la ignorancia y la ociosidad, el racionalismo sobre la irreflexión y el humanismo sobre el abuso y la misantropía.

miércoles 15 de abril de 2009

Primer Aniversario de Naturaleza y Racionalismo

Hoy, 15 de Abril de 2009, se cumple exactamente un año desde la creación de este blog. Muchas cosas interesantes han ocurrido a partir de esa fecha en lo que respecta a mi vida personal e intelectual. De hecho, al igual que en la vida misma, he ido aprendiendo cosas en el camino, ya sea porque he recopilado más información cada día, como también porque he podido aprender de mis errores y actualizar mis constructos intelectuales, los cuales van cambiando y evolucionando para bien.
Por ejemplo, en gran parte de mis escritos anteriores a este año, consideraba (no a rajatabla, pero sí lo pensaba seriamente) que las ideas religiosas tenderían a desaparecer algún día, y que con ellas, muchas de las injusticias y barbaridades surgidas del seno de instituciones religiosas poderosas como el catolicismo o el Islam, por ejemplo, también lo harían. Sin embargo, a medida que iba leyendo más libros y artículos de investigación, me fui dando cuenta de que el cerebro humano funciona de tal manera que la religiosidad y la tendencia a creer en cosas sin necesidad de evidencias es totalmente normal (aunque no por ello siempre buena). Existen mecanismos neurológicos asociados a características naturales del ser humano, como las emociones, la detección de intencionalidad y de causalidad, entre otros, que permiten una base biológica para la tendencia humana general a creer en lo sobrenatural.
Descubrir cosas como esta, constituyen un interesante ingrediente que enriquece mis ideas y que hacen surgir más preguntas y disyuntivas a la ya de antemano interesante labor intelectual que supone leer, investigar, y darse tiempo para escribir artículos para el blog, además de la misma tarea que requiere mi carrera: la biología.
A pesar de esta tendencia natural, es innegable que existen muchas barbaridades realizadas por las mayores instituciones religiosas del mundo, cuestión que me mantiene aún convencido de que tendría que haber un cambio radical en la religiosidad de las personas para evitar cosas como las que se hacen y se han hecho a lo largo de la historia en el nombre de uno o más dioses.
Abolir las creencias religiosas de la gente o la tendencia natural a la credulidad en general, sería tan insensato como querer obligar a la gente a que crea en algo. Sin embargo, creo que las malas ideas pueden ser reemplazadas por nuevas ideas revolucionarias y más acordes con la realidad de nuestra naturaleza. Esto es por lo que lucho y lucharé siempre: el derecho a pensar libremente y a pensar diferente a los demás. Pero también por el deber de las personas a ser más responsables y elucidar nuestro papel dentro del mundo y nuestra verdadera naturaleza, lo cual, creo yo, es un requisito indispensable para construir un mundo mejor, más consciente de nuestras acciones y más justo con todos los seres vivos e incluso con los demás miembros de nuestra propia especie.
A pesar de que soy consciente de que mis artículos anteriores contienen muchas de estas ideas que ya no tengo, o que en todo caso, han evolucionado, he preferido dejar los artículos tal y como están para así poder leerme a mi mismo y ver cómo es que las personas (en este caso, yo mismo) van cambiando y no son inmutables en lo absoluto.
Espero que este blog haya ayudado a mucha gente y que siga ayudando de muchas maneras, ya sea como entretenimiento, como fuente de información, como columna de opinión, o como sitio de reflexión personal.
Gracias a todas las personas que me han seguido y apoyado hasta ahora.
Y en lo que a mi respecta, mi labor en este blog no tiene un final cercano.

domingo 12 de abril de 2009

Evolución: ¿Guiada o Ciega?

Un tema muy discutido en las esferas populares y, sorprendentemente, en las académicas, es el tema de la evolución biológica. Dentro del ámbito científico existe un porcentaje abrumador de personas que abogan por el evolucionismo y que estudian a la naturaleza, y más específicamente a los seres vivos, bajo un enfoque netamente evolucionista. Sin embargo, el debate se centra principalmente en si este proceso es ciego o guiado por una entidad superior.
Es muy usual oír un argumento parecido al siguiente:

Creo que el proceso evolutivo es un proceso real que se da por medios naturales, pero que de alguna manera, algún ente superior (Dios) lo dirige y canaliza en cierta forma que no sé ni me imagino. En resumen, pienso que el relato de Adán y Eva es un mito y que el ser humano ha evolucionado a partir de otros seres, pero a la vez no creo que seamos producto de la casualidad o de un proceso ciego.”

Hay muchas personas que opinan de esta forma; incluso muchas de estas personas se encuentran ligadas al ámbito científico. Pero en una declaración de esta índole hay en juego muchos elementos personales y emocionales que sesgan la opinión y la llevan de un punto de vista objetivo basado en hechos y evidencias hacia una opinión muy subjetiva basada en deseos personales y prejuicios socioculturales aprendidos.
Partamos de un error muy común cuando se tratan temas de este tipo: el azar y los procesos ciegos. Al parecer al hablar de un proceso ciego, da la impresión de que nos estamos refiriendo a un proceso netamente aleatorio; sin una guía ni secuencia. Pues veremos que esto es falso.
Un proceso ciego es simplemente un proceso complejo que no tiene objetivos definidos ni dirección predefinida. Ejemplos de procesos de este tipo son la evolución biológica, la deriva continental, la formación de rocas en la corteza terrestre, entre otros. Por otro lado, un proceso aleatorio o al azar es un proceso que ocurre por eventos totalmente impredecibles, sin orden aparente y sin objetivos predeterminados o predefinidos. Ejemplos de procesos aleatorios son las mutaciones, los impactos de meteoritos en la superficie de un planeta, etc.
Como podemos apreciar, en lo único en que se parecen ambos tipos de procesos es en que ninguno tiene metas predeterminadas, lo cual probablemente contribuya sobremanera al error conceptual de confundir uno con otro.
En el caso de la evolución biológica, los componentes aleatorios están presentes (mutación, deriva génica), aunque no son los únicos procesos. También hay mecanismos no aleatorios dentro del complejo proceso evolutivo (la selección natural, que incluye a la selección sexual). La selección natural es un proceso no aleatorio ya que toma la variabilidad existente (generada en su mayor parte de manera aleatoria) para “seleccionar” diferencialmente entre diversas características, las cuales serán transmitidas a las generaciones siguientes siguiendo, en muchos casos, sucesos de apareamiento sexual no aleatorio.
Por lo tanto, cuando nuestro opinante hipotético se refiere a que no cree que los humanos seamos producto del mero azar, en realidad está de acuerdo con todas las demás personas que consideran un proceso evolutivo ciego que no necesita de un ser superior para su funcionamiento.
La evolución guiada, en primera instancia, suena a algo razonable y a la vez conciliador entre paradigmas científicos e ideas religiosas. Sin embargo, bajo su aparente inocencia, subyacen cientos de contradicciones y choques conceptuales, además de incongruencias lógicas e inconsistencias entre lo que se dice y lo que en verdad muestra la naturaleza.
El concepto de evolución guiada suena más que un concepto científico objetivo, a una opinión o hipótesis muy subjetiva como la que planteaba Descartes al plantear la existencia del alma dentro de una cavidad especial del cerebro, o al planteamiento de Freud acerca del homúnculo que controla los sueños de los seres humanos.
La naturaleza nos deleita con hechos asombrosos y con muchos elementos valiosos para nuestro acopio de información científica. Hasta ahora no hay ni rastros de evidencias de la existencia de ningún ser superior, y mucho menos de uno que guíe procesos naturales como la evolución. Sin embargo, el hecho de que la idea de la evolución guiada esté tan extendida, se debe a que incluimos, muchas veces sin querer, elementos culturales y anhelos personales a los conceptos objetivos basados en hechos y evidencias naturales. El antropocentrismo y la sensación de tener un manto protector que cubra nuestros errores y aciertos, son elementos que influyen muchísimo en la construcción de ideas que fusionan ciencia objetiva (dentro de los límites de la objetividad humana, claro está) y anhelos, prejuicios y emociones altamente subjetivas y relativas al opinante u observador.
Hay que tener mucho cuidado al analizar a la naturaleza, para lo cual debemos desprendernos en la medida de lo posible de cosmovisiones limitadas y limitantes que solo nos impedirán apreciar lo maravillosa y compleja que es la naturaleza y sus procesos, así como todo lo que atañe a nuestra propia especie y nuestras características más saltantes y exclusivas.

domingo 1 de marzo de 2009

Pronto...

Hola a todos los lectores de Naturaleza y Racionalismo.
Debido a cuestiones de tiempo y de algunas otras cosas, el blog se ha visto paralizado por casi un mes. Sin embargo, pienso actualizar la información de mis artículos y modificar algunos, de acuerdo a nuevos datos y una visión más amplia de los temas que ellos tratan.
Espero poder realizar esto muy pronto, así que mientras tanto, invito a todos los lectores de mi blog que lo exploren y lean sus artículos, acudiendo regularmente a los artículos antiguos también, ya que así alguna información presente en los artículos nuevos puede ser ampliada con lo dicho en los artículos antiguos, y viceversa. Sus opiniones siempre son bienvenidas, y sugieron evitar los insultos y diatribas, y comentar en tonos alturados y serios.
Espero que disfruten el blog y que pronto puedan disfrutar de la versión mejorada de Naturaleza y Racionalismo.
Un saludo a todos.

Visitas desde 31 de Diciembre de 2008


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